En el momento de alquilar un inmueble, es frecuente encontrarse con la necesidad de firmar un contrato de reserva o precontrato de arrendamiento. En ocasiones, las agencias inmobiliarias solicitan un depósito para garantizar la reserva. Este acuerdo es fundamental, ya que asegura la disponibilidad del inmueble para el futuro contrato y detalla las condiciones del mismo. En Finques Palau te explicamos los puntos clave del contrato de reserva de alquiler, sus implicaciones, y cómo evitar problemas o fraudes durante este proceso.
¿Qué es un contrato de reserva de alquiler?
Un contrato de reserva de alquiler, o precontrato, es un acuerdo formal entre arrendador e inquilino. Este documento establece las condiciones preliminares del futuro contrato de arrendamiento y garantiza que la vivienda quede reservada hasta su formalización. Este paso suele realizarse tras la aceptación de las condiciones del arrendamiento por parte de los inquilinos y, en casos como los gestionados por ciertas agencias, también tras un análisis de solvencia.
Modalidades de contrato de reserva
Existen dos formas principales de realizar una reserva: directamente con el propietario o a través de una agencia inmobiliaria. Si es con la agencia, ésta retira el inmueble del mercado mientras espera la confirmación del arrendador para la firma del contrato. En el caso de que sea el propietario quien gestione la reserva, este asume el compromiso directo de firmar el contrato de arrendamiento.
Elementos esenciales de un contrato de reserva
El contrato debe incluir los datos de ambas partes, la dirección del inmueble y las condiciones clave del alquiler, como la renta, duración, garantías adicionales y políticas específicas, como la admisión de mascotas o el cálculo de actualizaciones de renta. También debe especificar si el importe de la reserva funcionará como señal o arras.
Consecuencias de incumplimiento
Si alguna de las partes no cumple el contrato, las consecuencias dependerán de los acuerdos previos. Por ejemplo, si se incluyen arras penitenciales, el incumplimiento del arrendador obliga a devolver el doble de la señal, mientras que el inquilino pierde el importe entregado si decide no proceder con el alquiler.
El contrato de reserva es una herramienta que protege a ambas partes y facilita una negociación transparente. Firmar un documento claro antes de entregar dinero es vital para evitar malentendidos o pérdidas económicas.