El fin de un contrato de alquiler es un proceso complejo que involucra varios aspectos importantes, como la entrega de la fianza, las llaves y la revisión del estado de la propiedad. Para evitar sanciones, es esencial cumplir con los plazos de preaviso, tanto si se desea finalizar el contrato antes de tiempo como si se respeta la fecha acordada. En Finques Palau te ofrecemos los pasos legales a seguir para notificar con anticipación.
Existen diversas razones por las que un contrato de alquiler puede concluir. El arrendador tiene derecho a terminar el contrato antes de lo previsto si el inquilino incumple las condiciones, como impagos o comportamientos molestos. También puede darlo por finalizado después de un año si lo necesita para uso propio o de familiares cercanos, siempre que se haya especificado en el contrato, con un preaviso de dos meses. Por su parte, el inquilino puede desistir del contrato a los seis meses, notificando su intención con 30 días de antelación.
Si el inquilino decide abandonar la vivienda antes de tiempo, la Ley de Arrendamientos Urbanos establece una indemnización proporcional, generalmente equivalente a una mensualidad por cada año restante del contrato. Esta cláusula debe estar especificada en el contrato.
En el caso de los locales comerciales, el contrato puede finalizar al cumplirse el plazo acordado o antes si hay impago, subarriendo no autorizado, daños intencionales en la propiedad o actividades perjudiciales en el local. Además, el propietario tiene la posibilidad de rescindir el contrato si desea vender la propiedad, aunque deberá respetar los derechos del inquilino si el contrato está inscrito en el Registro de la Propiedad.
En cuanto a los plazos de preaviso, el propietario debe informar al inquilino con al menos cuatro meses de antelación si no desea renovar el contrato, y el inquilino debe hacerlo con dos meses de anticipación. Si ninguna de las partes comunica su intención de no renovar, el contrato se prorrogará automáticamente por un máximo de tres años.
Para garantizar que el proceso se realice de manera adecuada y sin conflictos, se recomienda formalizar la notificación de finalización mediante un medio que deje constancia, como un burofax o carta certificada. Al concluir, ambas partes deben firmar un documento de resolución y entregar las llaves de la propiedad.