Declaración de Obra Nueva: Requisitos legales y cuándo es obligatoria

La escritura de declaración de obra nueva es un documento notarial que se utiliza para detallar si se va a construir un edificio nuevo en una parcela o si se realizará una modificación en una estructura existente. En este documento, se registran todos los cambios realizados en un terreno, tanto por encima como por debajo de él, para realizar una construcción. En Finques Palau te explicamos cuándo es obligatorio este documento.

El principal propósito de esta escritura es permitir la inscripción de la obra en el Registro de la Propiedad. Además, es relevante para la constitución de un derecho de superficie, que autoriza a una persona a edificar en un terreno que no le pertenece, pero que puede usar para construir y conservar temporalmente lo edificado.

La persona encargada de formalizar la escritura puede ser el promotor inmobiliario o una empresa constructora, que construye el inmueble para su posterior venta o alquiler. También puede ser el propietario de un terreno que decida construir una vivienda para uso personal.

Existen tres tipos de escritura de declaración de obra nueva. La declaración de obra nueva en construcción se utiliza cuando se va a empezar una obra que se quiere registrar. Para obtenerla, se requiere la licencia de obra y una certificación técnica que confirme que el proyecto corresponde a la obra autorizada. La declaración de obra nueva terminada se utiliza cuando la obra ha finalizado, cumpliendo con las normativas legales, y es necesaria para realizar trámites como la contratación de servicios. Se exige una serie de certificados que acrediten el cumplimiento de los requisitos legales. Por último, la declaración de obra nueva antigua es aplicable a obras que no estaban registradas o estaban registradas incorrectamente, permitiendo su inscripción en el Registro de la Propiedad con la documentación adecuada.

Aunque no es obligatorio realizar esta escritura si la obra se destina a uso personal, sí lo es si se va a alquilar, vender o financiar a través de un préstamo hipotecario. Los costes asociados a la formalización de esta escritura incluyen impuestos, honorarios notariales y tasas registrales, y varían según el valor de la obra y los gastos específicos de cada proceso.

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